El caer de la noche

 Kambo, el veneno dulce que regala la paz de volvernos a ver. Que en los sueños existe el beso, el dulce abrazo, la palabra tranquila. Es la noche el lugar de pensar de nuevo en ti y recordar tus besos como flores de nuestro amor. Solo son tus brazos capaces de llevarme de nuevo a ese lugar fuera del mundo. Dónde todo significa que existe el amor. 

Como la palabra con la cual despierto.

De la cual surge mi voz

Y entrega la luz al porvenir. Creo el tiempo siempre supo llevarnos por caminos llenos de flores. Y esas flores fueron como luz que abrigó los pasos y lleno de belleza cada mirada.

Veo en el ocaso esos días que pasábamos juntos. Que en el fondo todavía vivimos recordándonos, extrañando ese abrazo profundo que nos unía.

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