Una noche cualquiera
Veo en el iris del ojo, las puerta al alma tuya. una canal donde mi expresión se vuelve una clave del cielo ; y tu rostro una manifestación del tiempo. Conozco la verdad en la expresión que suelta tu rostro.
Cuanta verdad hay en esto.
Cuánto tiempo no he pasado viendo tus expresiones decirme mi verdad. Y cuánto mi rostro supo decir la verdad unida al corazón.
Y así, viéndonos hemos descifrado el hilo del tiempo:
Mi rostro y tu rostros son uno. Necesitan esa palpitación. Ese nexo con los ojos amados. Encuentro necesario amar para ver. Encuentro necesario amar para saber. Encuentro necesario el amor para cualquier cosa.
El tiempo solo sucede para reír y recordar viejos tiempos. Ver de nuevo ese joven rostro que fuimos.
Los años y las eras nos han vuelto otros, pero reconocer la mirada, sin duda. Y reír y reír. Como si no hubiera un porvenir.
Pero, la existencia busca otros limites y vamos por ahí diciendo: mirad un loco. Como si la luz del tiempo hubiera iluminado nuestros pensamientos. Y conociéramos la sabiduría de la locura, y el amable gesto de amor de solo decirnos lo que es necesario. Somos a fin de cuentas, idénticos. En fin.
Comentarios
Publicar un comentario