El tiempo en la arena

Aquello que se escribe es un palpitar del universo. Cada quien escribe sus huellas en la arena. Caminamos por un sendero lleno de la gracia de saberse eternidad. Caminamos por los senderos del corazón. Cabemos en el sentido divino de los ojos, de las orejas, del tiempo. Somos un pedazo de papel doblado en un bote de basura de cualquier lugar y sabemos el existir de soles demasiado lumínicos para los ojos de los demás.
Sobre el paso de la tierra, el mundo se va vistiendo de diferentes formas. El transcurso de las eras son nuevos pensamientos. Nada permanece inmóvil ante el lugar del tiempo. Aquello que pensábamos real se vuelve obsoleto ante el pasar de los segundos. Ante el existir de un mundo nuevo. Ante el existir de la hoja que cae y crea un universo. Se espera un momento muy semejante, pero, no somos iguales, no somos los mismos, hemos crecido, hemos madurado. Así, toda verdad es asequible un instante y después desaparece en el movimiento de las horas.
Así el rumor del mar nos envuelve en la creencia de un instante que perdura, que se mantiene aunque sea contradictorio. El mar es mas verdadero que cualquier pensamiento humano. Sabemos caer por las fuertes contradicciones y estamparnos contra las verdades más reales de la forma de ese mundo. No es ni así, ni asado. Es de alguna forma.
Solo el paso del tiempo nos demuestra lo verdadero. Lo que realmente sucedió, lo que realmente sentimos.

Comentarios

Entradas populares